martes, 27 de abril de 2021

 
Libro: Un pueblo traicionado 
– España de 1874 a nuestros días: corrupción, incompetencia política y división social-
Autor: Paul Preston
Editorial: Penguin Random House Grupo Editorial S. A. U.
Traducción: Jordi Ainaud
Edición: Octubre de 2019
 

Dicen que somos lo que ven los demás y puede aplicarse a los países. La propuesta de hoy es un libro sin concesiones sobre el devenir de la corrupción en España desde 1874 hasta nuestros días más recientes incluyendo la intentona secesionista del nacionalismo catalán. El autor está fuera de toda duda como es el hispanista Paul Preston quien con estilo ágil, casi de crónica periodística, hace un repaso a las corruptelas que facilitan la incompetencia política y el resultado de división social. El autor hace un recorrido por la Historia más reciente de España clarificando los hechos y las personas que estafaron al pueblo español y cuyas prácticas, consecuencias y hechos perduran hoy en día en casi todos los ámbitos.

 

Paul Preston (Liverpool, 1946) ocupa la cátedra Príncipe de Asturias de
historia contemporánea española de la London School of Economics & Political Science. Educado en Liverpool y en la Universidad de Oxford, de 1973 a 1991 fue sucesivamente profesor de historia en la Universidad de Reading, en el Centro de Estudios Mediterráneos de Roma y en el Queen Mary College de la Universidad de Londres, donde obtuvo la cátedra de historia contemporánea en 1985, antes de pasar a la London School en 1991. Analista de asuntos españoles en radio y televisión tanto en Gran Bretaña como en España y colaborador de diversos periódicos y revistas, en 1986 le fue otorgada la Encomienda de la Orden del Mérito Civil, en 1994 fue elegido miembro de la Academia Británica y en 2007 recibió la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica. Además, en 2006 ingresó en la Academia Europea de Yuste, con la cátedra Marcel Proust, y en 1998 ganó el I Premio Así Fue con su obra Las tres Españas del 36, un gran éxito de crítica y público.
Datos sacados de la contraportada y, sin más, unas breves reseñas que os inciten a su apasionante lectura...

 

España...

Se suele contemplar a España desde los mitos sobre el carácter nacional. Uno de los más duraderos ha sido el de la corrupción y la deshonestidad, que debe mucho a las numerosas traducciones a otras lenguas europeas de las primeras e inmensamente populares novelas picarescas: el Lazarillo de Tormes (1554), de autor anónimo, y El Buscón (o Historia de la vida del Buscón, llamado don Pablos; ejemplo de vagamundos y espejo de tacaños), de Francisco de Quevedo, escrita en 1604, pero publicada en 1626. Durante los siglos XVIII y XIX, España fue el escenario habitual, y convenientemente exótico, de óperas de compositores extranjeros. Entre los ejemplos más claros de óperas basadas en los mitos del carácter nacional, en el caso español, figuran sin duda el Don Giovanni de Mozart, Il trovattore y La forza del destino de Verdi y la Carmen de Bizet. Los artistas que deseaban retratar las pasiones violentas se basaban en una visión de España, su historia y su pueblo que encarnaba el fanatismo, la crueldad y las emociones desbocadas. Esta imagen se remonta a la Reforma, cuando una serie de panfletos de inspiración protestante denunciaron las actividades de la Inquisición española, el Tribunal del Santo Oficio y los horrores de los autos de fe. Más allá del conflicto religioso, la percepción europea de España se vio confirmada por la experiencia de un imperio en América, Italia y Flandes edificado sobre la codicia y alimentado por la sangre. Las guerras napoleónicas, conocidas en España como `guerra de la Independencia´, y las guerras civiles a lo largo del siglo XIX no contribuyeron en absoluto a socavar unos tópicos que sobrevivieron hasta el siglo XX en la literatura generada por la Guerra Civil española.”

 

El desastre de 1898...

Las consecuencias dañinas del desastre de 1898 no tardaron mucho en tener un impacto sobre algunas partes de la economía española, especialmente en Cataluña, de cuyos productos Cuba había sido un mercado cautivo. Los sectores más dependientes del comercio colonial se vieron gravemente afectados, si bien la diversificación de las exportaciones y la renovación tecnológica lograron aliviar las dificultades. Como también hemos visto en el capítulo anterior, al principio la economía experimentó un repunte dado que la paz trajo consigo la caída de la inflación y de la deuda pública y mayores niveles de inversión en bienes de capital. La devaluación de la peseta ocasionada por la derrota impulsó las exportaciones, mientras que el regreso de los indianos supuso la llegada a España de conocimientos de gestión empresarial e importantes capitales. A pesar de todo, los industriales catalanes iniciaron una campaña a favor del cambio político y la modernización de España para aumentar el consumo interno. Además, el desastre de 1898 intensificó la desafección ya existente entre las clases medias catalanas hacia el Estado español. Barcelona, que ya era un hervidero de tensión social debido a la llegada de trabajadores anarquistas procedentes de los latifundios de Andalucía y Murcia y del interior de Cataluña, fue escenario de huelgas esporádicas y atentados terroristas de autoría anarquista y también de agentes provocadores gubernamentales. Aunque la economía española seguía siendo predominantemente agraria, a principios del siglo XX ya se estaba desarrollando una economía capitalista moderna en torno a las industrias textiles y químicas de Cataluña, las fundiciones de hierro y acero del País Vasco y las minas de Asturias.”

 

Dictadura de Primo de Rivera...

La incapacidad de los gobiernos constitucionales anteriores para resolver estos problemas explica el alivio con el que fue recibido el golpe de Estado de Primo de Rivera. El primer grupo que expresó su apoyo al nuevo régimen lo hizo motivado por el entusiasmo en el papel que creía que iba a desempeñar en la represión de los disturbios sociales y por la perspectiva de poner fin al caciquismo. Fomento Nacional del Trabajo se apresuró a informar a Primo de su `adhesión inquebrantable al programa de gobierno y de regeneración de nuestra patria, que traza con competencia innegable, con autoridad indiscutible, el manifiesto´. Las demás organizaciones de industriales y terratenientes catalanes no se quedaron muy atrás. En una serie de reuniones secretas con los altos mandos d ella Lliga Regionalista y de Foment, primo había hecho promesas explícitas de que, una vez en el poder, ampliaría la autonomía de Cataluña a cambio de su apoyo al golpe. El presidente de la Mancomunitat, Josep Puig i Caldafalch, envió una nota optimista a Primo en la que manifestaba: `La lucha se establece, pues, entre un hecho extralegal y la corrupción. En el dilema, optamos por el primero´. No es nada extraño: Primo había realizado con anterioridad numerosas declaraciones favorables al catalanismo y al federalismo.”

 

La Segunda República...

Los socialistas, muy afectados por el curso de los acontecimientos, estaban decididos a evitar el destino de la izquierda alemana y austriaca. A medida que avanzaba 1934 se produjo un incremento en el número de disturbios callejeros. Tampoco los acontecimientos en la política normal contribuían precisamente a calmar los ánimos. Una facción importante del Partido Radical, encabezada por Martínez Barrio , estaba disconforme con la deriva derechista de Lerroux y con el nombramiento como ministro de Comunicaciones del diputado del Partido Agrario por Zamora José María Cid Ruiz-Zorrilla, un hombre de un conservadurismo agresivo. Cuando el dirigente del Partido Agrario José Martínez de Velasco anunció que su formación reconocería a la República -algo a lo que Gil Robles siempre se negó-, ocho de sus 31 diputados se unieron a la CEDA en protesta. En una entrevista concedida a la revista monárquica Blanco y Negro de febrero, Martínez Barrio declaró que una amplia coalición de centro-derecha era preferible a un gobierno radical en minoría lastrado por sus compromisos. Sin embargo, para ello era preciso el reconocimiento inequívoco de la República por parte de la CEDA y el Partido Agrario. En las Cortes, Gil Robles insinuó que su partido ya había hecho demasiados sacrificios y amenazó veladamente con que cualquier intento de poner obstáculos legales en el camino de su programa provocaría violencia.”

 

Corrupción en la dictadura franquista...

Durante los años sesenta, Hoffmann fue el intermediario en la compra de numerosas parcelas a nombre de la esposa de Girón, María Josefa Larrucea Samaniego. Girón se estableció en Fuengirola en 1949 después de que su amigo el alcalde y el jefe de la Falange local, Salvador Sáenz de Tejada Moreno, coaccionara a algunos campesinos para que vendieran la finca Santa Amalia a la esposa de Hoffmann por quince mil pesetas. La esposa de Girón compró los terrenos al cabo de un año por la misma cifra. Su marido procedió entonces a construir una suntuosa casa en parte del terreno que invadía la zona de protección arqueológica del castillo árabe de Sohail. Hoffmann y Girón comenzaron sistemáticamente a adquirir chalets, apartamentos, locales comerciales y tierras. El precio del suelo se disparó después de que éste último utilizara su influencia política para recalificar unos terrenos hasta entonces rústicos y convertirlos en urbanos. También le ayudó su amistad con otro alcalde falangista, Clemente Díaz Ruiz. El patrimonio de Girón aumentó aún más de valor después de que en 1964 lo nombraran presidente de la recién creada Cooperativa de Promotores de la Costa del Sol, que trajo a la zona a importantes promotores, banqueros y hoteleros, como los Banús, Marsans, Meliá y el banquero Ignacio Coca García-Gascón, que tenía estrechos vínculos con la familia Franco. Este fue el comienzo del proceso por el cual grandes extensiones de la costa española se convirtieron en una muralla de hormigón.”

 

Gobierno de Aznar...

La tan cacareada austeridad de Aznar fue sometida a escrutinio público tras la boda de su hija Ana con uno de sus asesores, Alejandro Agag. El enlace, celebrado en el monasterio de El Escorial el 5 de septiembre de 2002, fue un acontecimiento parecido a una boda real. Entre los mil cien invitados figuraban los reyes de España, los jefes de Gobierno de Gran Bretaña, Italia y Portugal, así como varias personalidades y políticos españoles. Hubo veinticinco testigos en la ceremonia, uno de los cuales fue Francisco Correa, el hombre que más tarde sería el protagonista del famoso caso Gürtel. Agag negó en 2009 haber tenido relación comercial alguna con Correa, pero su nombre apareció en la contabilidad secreta de uno de los socios clave de Correa, su contable, José Luis Izquierdo López. Correa era propietario de varias agencias de viajes y gestión de eventos que gozaban de cierto éxito y ya había organizado las vacaciones de algunos altos cargos del PP, a los que había sido presentado por sus amigos de las juventudes del partido, Nuevas Generaciones, de las que Agag era secretario. Ya entonces hubo quien se preguntó cómo un ex-inspector de Hacienda como Aznar podía permitirse un banquete de boda tan espléndido, que incluía el obsequio del vino de varios bodegueros. Al cabo de once años, las investigaciones del caso Gürtel revelaron que Correa había dado 32.452 euros para pagar los gastos de iluminación y sonido y que varios regalos para la pareja se habían cargado a las cuentas de Gürtel. Aznar siempre negó que se hubiera gastado dinero público en la boda; sin embargo, con independencia de los costes del banquete nupcial, el Ayuntamiento de El Escorial se hizo cargo del importante dispendio en transporte, control de aglomeraciones y aparcamiento para los invitados.”

 

Crisis catalana...

El crecimiento del independentismo comenzó a acelerarse cuando, tras su aplastante victoria en las elecciones generales españolas de noviembre de 2011, el Partido Popular exacerbó la incipiente crisis catalana mediante la combinación de políticas de recentralización y austeridad que obligaron a la Generalitat a recortar el gasto en servicios públicos, especialmente en sanidad y educación. El paro estaba en el origen de muchos desahucios. Haciéndose eco de la indignación del movimiento nacional del 15-M por los efectos de la recesión y la austeridad, en marzo de 2012 se creó la Assemblea Nacional Catalana (ANC), que encauzó estas quejas socioeconómicas para presionar a favor de un referéndum sobre la plena independencia de Cataluña.”

 

Pequeñas pinceladas de un fresco desgarrador que aporta claves a la reciente historia de España. Libro ideal para lecturas nocturnas primaverales, turnos de noche tranquilos y en general para toda aquella persona que se pregunte a dónde fue siempre a parar el dinero público. Corrupción, cultura del pelotazo y mala gestión de los caudales públicos de la que no se libra nadie y que supone una estafa al pueblo español desde todos los colores del espectro político. Lectura recomendable para encarar, cuando llegue, la recuperación económica tras la pandemia. Estilo ágil pero instructivo y didáctico que no podrá culparse de partidista toda vez que es el análisis de un extranjero, que se decía antes.

 

 

jueves, 1 de abril de 2021

 

Libro: Trafalgar
Autor: José Cayuela Fernández y Ángel Pozuelo Reina
Editorial: Editorial Ariel S. A.
Edición: 2004
 
La propuesta de hoy es un libro apasionante sobre la batalla de Trafalgar ocurrida un 21 de octubre de 1805 donde la flota combinada de la Francia napoleónica y la Corona de España se enfrentó a la Royal Navy. Una batalla trascendental para España que perdió a lo más granado de sus oficiales y supuso el fin del control de las comunicaciones con sus dominios en América mientras que Inglaterra se hacía con el dominio del Atlántico y del Mediterráneo. Para la Francia de Napoleón fue el fin de las esperanzas de desembarcar en territorio británico y poner sus objetivos de conquista en el continente. Es también una muestra del mando de Napoleón que si bien en la guerra terrestre le funcionaba, no supo aplicarlo a la flota, anquilosada en la estrategia clásica donde las nuevas estrategias de Nelson hacían estragos como fue el caso de Trafalgar...
 
José Cayuela Fernández es profesor de Historia Contemporánea en la Universidad de Castilla-La Mancha. En el año 2000 obtuvo el premio de Investigación Franklin Pease Memorial, de la Colonial Latin American Review, Nueva York, junto a Mariano Esteban de Vega.
Ángel Pozuelo Reina es investigador y doctor en Historia. Ha escrito diversos artículos así como la tesis España y la demarcación de límites en América meridional, 1750-1804, dirigida por José Cayuela Fernández.
Datos sacados de la contraportada y actualizados al año de edición, podéis encontrar más información sobre los autores en Internet y, sin más, unas breves reseñas que os inciten a su apasionante lectura...

 

Lucha por la hegemonía europea y la dominación del Atlántico...

 

La extensa pugna por la hegemonía continental europea y por la dominación atlántica hunde sus raíces en los siglos XVI y XVII, siendo no obstante desde principios del XVIII cuando dicha pugna se asienta de forma innegable en torno a la concurrencia de los intereses británicos, franceses e hispanos. Esta última tesitura deriva esencialmente dela guerra de Sucesión española entre 1701 y 1714, y de las consecuencias del Tratado de Utrech de 1713, arrastradas durante la mayor parte del siglo XVIII. España había perdido su ascendencia sobre el Viejo Mundo, heredándola Francia, y ello provocó una clara política oceánica por parte de los Borbones de Madrid, que, como resultado, terminaron rivalizando con los propios objetivos de Gran Bretaña. El siglo XVIII se muestra como el escenario de un amplio pulso internacional en el Atlántico, donde se entremezclarían elementos continentales de Europa y donde la Corona de España, por regla general aliada de Francia, se acabaría manifestando como factor decisivo en las relaciones entre Londres y París.”

 

Preparativos de Napoleón para invadir Gran Bretaña...

 

Una vez instaladas la mayoría de las unidades de los cuerpos de ejército en loscampamentos de la costa francesa, y ante la agobiante espera que significaba la inactividad con la perspectiva final de un combate cierto al final, los mariscales y generales de Bonaparte, por orden directa de Louis Berthier, jefe de Estado Mayor de Napoleón, iniciaron un duro entrenamiento de todas las tropas en la zona, especialmente en lo referido al IV Cuerpo de Ejército de Soult y al VI Cuerpo de Ejército de Ney, los más numerosos, convirtiendo el entorno en una auténtica `academia militar´ de inmensa envergadura en lo relativo a la instrucción diaria. Aquella `creatividad ordenada´, aquella ` ansiedad disciplinada´, se transformaría en el alma posterior de la bien tensada fuerza que significó la Grande Armée en movimiento hacia Europa a partir de la cancelación de los planes de invasión a lo largo del otoño y del invierno de 1805.”

La Royal Navy...

 

Por supuesto, en 1805 la Armada británica era ya la primera del mundo. Por el cotejo de diversos datos, hemos podido llegar a la conclusión de que, sin incluir buques en reparación, fuera de circulación, en liquidación o en construcción, así como tampoco buques armados arrendados, el número de buques de guerra en posible uso con una potencia de entre 100 y 50 cañones ascendía a 111 buques operativos, de los cuales la mayoría eran navíos de línea. A la par, hemos contabilizado también 40 buques con una potencia de entre 50 y 44 cañones, así como otros 663 barcos con potencia inferior a los 44 cañones. La cifra conjunta sobrepasaba de este modo, si contamos los navíos en reparación y construcción, 814 barcos, dotada en conjunto la Royal Navy con más de 233.000 hombres (cifra que incluye tanto los destinados a los buques, como los del servicio de la Marina en tierra). Otras fuentes llegan a contabilizar entre finales de 1804 y principios de 1805 hasta 912 barcos, de los cuales 584 estarían en comisión en el océano y 40 en ordinario, así como 56 en comisión de puerto, 101 en ordinario en puerto y 131 en construcción o reparación.”

 

La flota combinada de Francia y España se posiciona para el combate...

 

El 21 de octubre de 1805 ambas escuadras amanecieron en mar abierto, no a mucha
distancia del cabo de Trafalgar, algunas leguas a través de la costa hacia el sur de Cádiz, por el `primero y segundo cuadrante´. La flota combinada se hallaba en línea teórica, pero mal formada, sin ubicación clara de los puestos y ciñendo viento por estribor. La Armada inglesa estaba situada en aquel momento entre cuatro o cinco millas hacia el oeste, al nor-noroeste, dispuesta en este caso en línea de vuelta encontrada y a barlovento de la combinada. De inmediato, el almirante Villeneuve ordenó que se formara línea de batalla natural de la misma mura. Por su parte, a las siete de la mañana la flota británica empezó a arribar en dos columnas a la línea de la combinada en dirección hacia su centro y su retaguardia.”

 

Muerte de Nelson...

 

Efectivamente, el día 26 por fin se conocía, de fuentes inglesas, la muerte oficial del almirante Nelson en combate. De otro lado, la crítica que se realiza a Villeneuve en esta parte del diario debió de convertirse en una de las razones que inculparon popularmente al almirante francés de la derrota. Es decir, se atribuiría a Villeneuve la utilización del supuesto rumor de la muerte de Nelson, antes d ella batalla, para sacar a la combinada. Hoy sabemos que tanto el almirante francés como los mandos españoles conocían de sobra, por informaciones reservadas, la presencia de Nelson en la zona mucho antes de la refriega, con lo cual dicha argumentación tiene poca base. Nelson había muerto en combate, y ahora era el momento de la verdad. Sin embargo la `rumorología´ popular buscaría cualquier causa para señalar como fuese al culpable directo del desastre. Eso sí, en cuanto a la segunda parte de la idea que se expone en el último párrafo del diario, es necesario darle toda la razón al anónimo autor del documento, pues Villeneuve coadyuvó de un modo u otro a `...acelerar la mala salida de las Escuadras y dar fin de ella y de muchas almas, que es lo más sensible´.”

 

 

Pequeñas gotas de agua como muestra de un apasionante océano que es el libro, ideal para lectura reposada, para amantes de la mar y grumetes de agua dulce apasionados de la Historia naval pero también para quienes gustan de saber detalles y pormenores con profusa documentación en los apéndices y notas a pie de página. Un estilo ágil que narra de forma nada farragosa, todo lo contrario, y que atrapa en su lectura logrando que el volumen de páginas se devore con avidez. Ideal además para jóvenes generaciones y clase política que confunde el homenaje a los brillantes marinos de guerra españoles que protagonizaron, y dieron su vida en ella, la batalla de Trafalgar y que no son nombres franquistas de homenaje a la dictadura. Ideal para regalar a la suegra que, aunque disimule alegría y contento por el detalle, sabemos que tiene demasiadas páginas para su gusto lector de revistas de cotilleo.