Una sección de El Bis 

domingo, 17 de mayo de 2026

 

HOLD ME NOW (1983)
 
Hay que comenzar hablando del Festival de Eurovisión porque viene a cuento, por un lado porque se acaba de celebrar una nueva y polémica edición con la no participación de diversos países europeos, España entre ellos. Por otro lado no hay que confundir el título de hoy con la canción de mismo título ganadora del Festival de Eurovisión en 1987 e interpretada por Johny Logan, australiano, representando a Irlanda. Del tema del boicot sólo decir que es una decisión política bastante hipócrita porque de aplicarse debería ser en todos los ámbitos comenzando por el deportivo, quedando la cosa en amputar a parte de la ciudadanía europea una cita musical marcada en rojo en el calendario pese a la decadencia de las últimas ediciones del formato. Eurovisión aparte, la canción de hoy se lanzó a finales de 1983 en el Reino Unido, interpretada por el trío formado por Tom Bailey, Alannah Currie y Joe Leeway que posiblemente no os suenen de nada pero sí el nombre artístico del grupo, que no es otro que Thompson Twins...
 
Thompson Twins se funda en 1977 y estuvo en activo, con diversas vicisitudes, hasta 1993, grupo británico de pop encuadrado en la new wawe y que en el orbe hispano se conoce como tecno pop. Sus ventas superan los 50 millones de discos vendidos y su leyenda comenzó cuando a finales de 1983 se lanza el tema, a lo largo de 1984 iría escalando puestos en las listas europeas alcanzando el nº 1 en Reino Unido en noviembre de 1983 y sería el mayor éxito de la carrera del grupo en Estados Unidos. Cuenta la leyenda que se compuso en media hora y lo cierto es que es una de las canciones más deliciosas, amén de genuina, de los 80´s. Letra sencilla y entendible para el inglés de la EGB con un conjunto de sonidos donde hay teclados, xilofón, percusión latina y hasta un piano.
 

El videoclip es una muestra estética de la época y una realización al servicio del ritmo. Es una canción que no envejece, si la escuchas por primera vez te atrapa como en 1983 y quienes la conocen forma parte de su fonoteca particular. Transmite además aquella felicidad existencial de los 80´s como alternativa del peligro casi inminente de un conflicto por las tensiones de la Guerra Fría, cosa que suena a batallitas del abuelo Cebolleta, pero es verídico. Es una joyita musical y eterna, contando una historia costumbrista y universal como es la reconciliación de una pareja y las sensaciones y sentimientos que genera tal circunstancia. Canción que forma parte de toda fonoteca que se precie de ser tal de los 80´s y un tema eterno que sigue sonando como en su lanzamiento y que ha conocido infinidad de versiones extendidas y con arreglos más modernos. A mí me encanta sin caer en la ñoñez y sigue siendo un pequeño instante de abstracción musical en un presente no muy diferente en tensiones políticas a la Guerra Fría, que hasta ni el Festival de Eurovisión se libra de la quema, oiga.

 

jueves, 23 de abril de 2026

 

AROUND MY DREAM (1985)
 
El invierno es ya un recuerdo, los días son más largos y las noches cada vez más plácidas que invitan a escuchar música acorde, y no hay género más acorde con el espíritu primaveral antesala del verano que un género vilipendiado en su momento, con auténticos inquisidores musicales y a la vez con una legión mundial de fans donde las generaciones posteriores a su fecha de lanzamiento siguen enganchándose a que sea banda sonora primaveral y veraniega. Me refiero al sonido llamado ítalo-disco, temas sin tiempo a respirar de estribillos vocales y de teclado de sintetizador, de espíritu alegre envuelto en celofán anglosajón entendible porque es un inglés que entiende cualquiera que tenga unos mínimos rudimentos del idioma, aunque quienes sean de lengua nativa inglesa se tiren de los pelos por la macarrónica pronunciación, pero son frases cortas y entendibles para la EGB de la época. Y el tema de hoy es un exponente clásico del género y que ha sido versionada y reeditada con sonidos actualizados enganchando como lo hizo en 1985 a nuevos oyentes, que no gastarías un céntimo en comprar el disco, por supuesto, pero que forma parte de la banda sonora vital eso es fijo, algo que sucede tras escucharla la primera vez...
 
Tirando de crónicas, la canción supuso el primer sencillo de Silver Pozzoli que cantaba, compone y además es musico, italiano por supuesto. Cuentan las crónicas que fue asiduo de las listas de éxitos de hasta treinta países y fue en Alemania donde escaló hasta el noveno puesto. En el orbe hispano, receptivo al género, la bonanza del clima permite la majestuosidad de montar un sarao a la luz de la luna desde la hora del almuerzo y canciones como ésta de Silver Pozzoli son idóneas para animar el sarao. Otro aspecto que hoy puede causar una sonrisa condescendiente, es el inglés entendible que contribuyó a su popularidad. Desde 1985 el tema ya digo que ha seguido vigente y la original parece incluso que suena anticuada si se ha escuchado previamente una versión remasterizada o de larga duración. La radio fórmula también ayudaba a su popularidad y aunque era tan gato por liebre como una de vaqueros dirigida por Steno, como que molaba igualmente el sonido, odiado por el resto de tribus musicales y es un odio que perdura en el tiempo hasta el último suspiro.
 

El videoclip no tiene desperdicio imitando hechuras británicas, producción cutre de bajo presupuesto que se compensa con amigos y amiguetes de reparto, un rostro bonito en cuerpo de atún y algo de ingenio para suplir la falta de pasta contante y sonante. La historia visual está al servicio de la letra y chirría el careto del Pozzoli haciendo muecas de Casanova ochentero y en general es un videoclip exponente de una forma de narrar visualmente la letra. Reitero que el sonido de 1985 puede sonar a basto e incluso cutre si están los tímpanos habituados a música ochentera actualizada en años posteriores. Forma parte de la memoria musical de varias generaciones, sigue vigente porque se pincha en todo sarao de música ochentera y no puede faltar en la fonoteca de los 80´s que se precie de ser tal. Sigue abierto el debate de si es realmente un producto musical digno de ser llamado género o simple imitación, pero el público dio su veredicto hace mucho tiempo y sencillamente se trata de un género musical genuino de la época. Advertir que miembros que fueran entonces de otras tribus musicales que aborrecían esta música pueden haber mantenido larvados sus odios y escucharla de sopetón siendo ya un pureta puede provocar arcadas, paradas cardio respiratorias así como flatulencia incontrolada, que conste.