Una sección de El Bis

sábado, 17 de julio de 2021

 

SMOOTH OPERATOR (1984)

 
Muchos y muchas, cuando se les pregunta por Sade, siguen recordando a la cantante Sade Adu y sus canciones, pero Sade, como tal, era un grupo británico compuesto además por Stuart Colin, Paul Spencer y Andrew Hale aunque la imagen icónica sea la belleza de la cantante. Llegaron a vender más de cincuenta millones de discos en todo el mundo, recordemos que había dos mundos y nos referimos al occidental. Su primer LP fue todo un éxito y la canción de hoy sigue sonando en la radio fórmula de temas de la Era...
 
Sonido genuino, historias con las que nos identificamos y una elegancia en el escenario donde Sade Adu brillaba eclipsando al resto de la banda si bien su sonido es sencillamente magnífico. Sus canciones se hicieron un hueco incluso en el orbe hispano pese a la dificultad con el inglés de EGB que se estilaba entonces. Es un sonido y unas canciones que suenan tan frescas como en el momento de su lanzamiento, casi atemporal el sonido a la vez que inconfundible. Cuentan las crónicas que en los 90´s Sade Adu, de madre británica y padre nigeriano, priorizó su vida privada a la musical, pero forma parte del recuerdo perenne de quienes disfrutaron de su lanzamiento y posterior singladura musical, a la vez que sigue hechizando a quienes la descubren por primera vez.
 
La canción es un clásico y quizás el resto de la discografía va cayendo injustamente en el olvido. La elegancia y el dominio del escenario son marca de la casa y el virtuosismo en sonido, arreglos y cuidada producción. Eran además una banda que en directo no defraudaban y su música gana con el tiempo aunque pase para los demás. Es un grupo clásico de los 80´s a descubrir por la nuevas generaciones y soplo de aire fresco ante la auténtica bazofia musical con arreglos de estudio y distorsión de voces para arreglar los gallos y las aspiraciones de aire, escuchar a Sade puede resultar relajante, motivante y todo un delicioso placer para el oído...
Sade, un grupo pero donde siempre se recuerda a Sade Adu.
 
 
 
 
 
 

 

viernes, 4 de junio de 2021

 

DANCING WITH TEARS IN MY EYES (1984)

 

Aunque hoy sea un grupo un tanto relegado al olvido, en 1984 Ultravox era uno de los grupos representantes de la New Wave, Nueva Ola para el orbe hispano, que remontaba sus orígenes a más de diez años antes en 1973 cuando se forma. Este tema sería su segundo sencillo de su séptimo LP y enseguida se hizo habitual de las listas en cantidad de países. Sonido inconfundible dentro del género y arreglos de teclado que se incrustan en el hipotálamo. Ya tenían su legión de fans pero con este tema lograron atraer a nuevos parroquianos y parroquianas cuyos acordes formarían parte de la memoria musical de toda una generación y que escuchada hoy lleva a los 80´s casi por instinto a generaciones posteriores y que les engancha como entonces si la escuchan por primera vez...

 

 

Me gusta poner el vídeo de la canción de turno con subtítulos en español aunque no se trate
del videclip original, pero en esta ocasión es mejor el vídeo oficial porque es un exponente de los videoclips de la época clásica de los mismos, cuando se buscaba contar una historia en imágenes acorde a la letra. Los videoclips británicos eran sin duda de lo mejor de entonces ya que lograban un aire cinematográfico de los mismos que el resto de países y productoras musicales trataban de imitar o cuando menos estar a la altura, sirva de reliquia en estos tiempos de voces distorsionadas y coreografías de bolera un viernes noche con varias copas de más en lupanares y garitos de mala nota con chicas ligeras de ropa.

 

 

Si no la conoces no podrás sacudirla de tus neuronas en varias horas y te hará escucharla de nuevo sin poder resistirte. Sigue tan fresca de sonido como en su época y es una buena excusa para descubrir la discografía de un grupo que es leyenda en su género. Y si ya la conoces no hará falta decir que te lleva a los recuerdos que afloran ante determinadas canciones. Sirva pues de homenaje y recuerdo a un grupo que sigue siendo querido y recordado, que ser romántico no implica ser ñoño u ñoña, que conste.

 

 

jueves, 8 de abril de 2021

 

THE LADY IN RED (1986)

 

Hay dos motivos fundamentales para recordar el año de 1986, uno por el accidente nuclear de Chernóbil que agrietó de forma definitiva el sistema soviético y el otro porque fue el año del lanzamiento de, posiblemente, la más redonda balada romántica de los 80´s. Es cierto que estaban Scorpions y sus baladas, pero la romanticona y que toca la fibra sensible de hasta el más duro de los machos alfa sin duda es Chis de Burg y su dama de rojo quien se lleva la gloria de permanecer atemporal...

 

La canción es un producto redondo de magníficos arreglos,

letra que dice algo y la armonía de la voz con los sonidos tecno en los coros. El tema resultó un éxito en todo el mundo capitalista y en el orbe hispano, aunque no se dominaba la comprensión del inglés, caló también porque la canción, el sonido y el ambiente romántico sin caer en la ñoñez provocaba que se dedujera de qué iba la letra. Chris de Burg vocaliza de una forma en que cualquier tímpano con conocimientos de inglés de EGB y prestando un poco de atención se lograra comprender trozos de la letra. Ya digo que no es ñoña aunque a priori tenía todas las papeletas para serlo pero cualquiera que en un momento de su vida haya quedado prendado de una damisela no podrá evitar evocarla, o evocarlas, cada vez que la escucha.
 
Es una canción que no debe faltar en cualquier fonoteca de los 80´s y de esas canciones donde nadie recuerda ya el resto del LP y apenas se vislumbra en la memoria quién era el intérprete pero siempre recordadas en cuanto escuchas sus primeros compases que es la canción de la dama de rojo. Si nunca se ha escuchado produce un festival de emociones que te engancha aunque lo tuyo sea el rock duro, el tecno o la mierda de voces distorsionadas en estudio y ritmos iguales con letras que son un insulto a la inteligencia musical. Se la dedicó y compuso pensando en su mujer pero habla de la mujer que te deja en un estado de gilipollez transitoria que puede durar toda la vida.
Imprescindible.